Desde la escalera de la nave todo Nueva York abarcan

de un vistazo: muelles, río, casas, puentes...

Y después que todos sus cinco sentidos

ponen asombrados en ver la ciudad,

como agradecidos,

miran á la estatua de la Libertad.

¡Ella es la Madona, ella es la Madona,

que de la Siberia saca á los esclavos,

que á los regicidas la vida perdona,

y que salva á muchos de contribuyentes, pobres, perseguidos,