IX
No dará nuestro hogar rojos destellos
Sobre el limpio cristal de la vajilla,
Y, si alguien osa hablar, será de aquellos
Que hoy honran nuestra fiesta tan sencilla
Con sus blancos cabellos.
X
Blancos cabellos cuya amada hebra
Es cual corona de laurel de plata,
Mejor que esas coronas que celebra