Hijo del siglo, en vano me resisto
Á su impiedad, ¡oh Cristo!
Su grandeza satánica me oprime.
Siglo de maravillas y de asombros,
Levanta sobre escombros
Un Dios sin esperanza, un Dios que gime.
¡Y ese Dios no eres tú! No tu serena
Faz, de consuelos llena,
Alumbra y guía nuestro incierto paso.