No sierva, no señora;
Libres las dos como las hizo el cielo.
¡Ah! ¿ni cómo podría
Hallarse la hija siempre separada
Del dulce hogar paterno,
Ni consentir la cariñosa madre
Que tal apartamiento fuera eterno?
En esos años de la ausencia fiera,
El recuerdo de España
Seguíanos doquiera.