Al tiempo en que se duerme el rey del mundo

Tras las altas montañas de occidente,

Me ves triste vagando

Entre las negras tumbas,

Con los ojos en llanto humedecidos,

Mi orfandad y miseria lamentando.

Y cuando ya de la apacible luna

La luz de perla en tu verdor se acoge,

Sólo tu tronco escucha mis gemidos,

Sólo tu pie mis lágrimas recoge.