¡Ay! hubo un tiempo en que feliz y ufano

Al seno paternal me abandonaba;

En que con blanda mano

Una madre amorosa

De mi niñez las lágrimas secaba...

¡Y hoy, huérfano, del mundo desechado,

Aquí en mi patria misma

Solitario viajero,

Desde lejos contemplo acongojado

Sobre los techos de mi hogar primero