El humo blanquear del extranjero!

Entre el bullicio de los pueblos busco

Mis tiernos padres para mí perdidos;

¡Vanamente!... Los rostros de los hombres

Me son desconocidos.

Y sus manes, empero, noche y día

Presentes á mis ojos afligidos

Contino están; contino sus acentos

Vienen á resonar en mis oídos.

¡Sí, funeral ciprés! Cuando la noche