Respondes pavoroso;
En los tristes silbidos
Que en torno de ti giran,
Á los paternos manes
Escucho, que dulcísimos suspiran.
¡Árbol augusto de la muerte! ¡Nunca
Tus verdores abata el bóreas ronco!
¡Nunca enemiga, venenosa sierpe
Se enrosque en torno de tu pardo tronco!
¡Jamás el rayo ardiente