Abrase tu alta frente!

¡Siempre inmoble y sereno

Por las cóncavas nubes

Oigas rodar el impotente trueno!

Vive, sí, vive; y cuando ya mis ojos

Cerrar el dedo de la muerte quiera;

Cuando esconderse mire en occidente

Al sol por vez postrera,

Moriré sosegado

Á tu tronco abrazado.