Sus blandos tumbos el sagrado río;

Esa aura embalsamada

Que sus sienes orea,

¿A un corazón enfermo que desea

Su antigua soledad, no dicen nada?

El pobre peregrino

Ni oye, ni ve, ni siente;

De la Patria la imagen en su mente

No existe ya, sino ideal divino.

Invisible le toca