Y sus párpados cierra

Ángel piadoso, y la ilusión destierra,

Y el dulce sonreir vuelve á su boca.

¡Qué muda despedida!

¿Quién muerto le creyera?

¡Mirando está la Patria verdadera!

¡Está durmiendo el sueño de la vida!

DON DIÓGENES A. ARRIETA

EN LA TUMBA DE MI HIJO