¡Espejismos del alma dolorida!...

¡Hermosas esperanzas de la vida

Que disipa la muerte con crueldad!

Para engañar las penas nos forjamos

Imágenes de dicha, y luego damos

Á la Ilusión el nombre de Verdad.

Aquí te llamo y nadie me responde:

Sorda y cruel, la tierra que te esconde

Ni el eco de mi voz devolverá.

Así la Eternidad: sombría y muda,