Á la luz del vivac pálida y triste,

Un joven expiraba.

Alguna cosa de ella el centinela

Al mirarlo morir, dijo en voz baja...

Alzó luego el fusil, bajó los ojos

Y se enjugó dos lágrimas.

III

Hoy cuentan por doquier gentes medrosas,

Que cuando asoma en el oriente el alba,

Y en el cuartel tambores y cornetas