Que la alma noche ó el brillante día.

¡Cuánto es dulce tu paz al alma mía!

Hallábame sentado en la famosa

Choluteca pirámide. Tendido

El llano inmenso que ante mí yacía,

Los ojos á espaciarse convidaba.

¡Qué silencio! ¡qué paz! ¡Oh! ¿quién diría

Que en estos bellos campos reina alzada

La bárbara opresión, y que esta tierra

Brota mieses tan ricas, abonada