Temblar en torno de él: un arco inmenso

Que del empíreo en el cenit finaba

Como espléndido pórtico del cielo

De luz vestido y centellante gloria,

De sus últimos rayos recibía

Los colores riquísimos. Su brillo

Desfalleciendo fué: la blanca luna

Y de Venus la estrella solitaria

En el cielo desierto se veían.

¡Crepúsculo feliz! Hora más bella