Mas del mar la fiereza

En mi alma no produjo

La profunda impresión que tu grandeza.

Sereno corres, majestuoso; y luego

En ásperos peñascos quebrantado,

Te abalanzas violento, arrebatado,

Como el destino irresistible y ciego.

¿Qué voz humana describir podría

De la sirte rugiente

La aterradora faz? El alma mía