Y bajo los escombros confundido

Entre las sombras del eterno olvido

¡Oh de ambición y de miseria ejemplo!

El sacerdote yace, el dios y el templo.

Mas los sublimes montes, cuya frente

Á la región etérea se levanta,

Que ven las tempestades á su planta

Brillar, rugir, romperse, disiparse;

Los Andes... las enormes, estupendas

Moles sentadas sobre bases de oro,