Dios del Perú, modera omnipotente
El ardor de tu carro impetüoso,
Y no escondas tu luz indeficiente!...
¡Una hora más de luz!... Pero esta hora
No fué la del Destino. El dios oía
El voto de su pueblo, y de la frente
El cerco de diamantes desceñía.
En fugaz rayo el horizonte dora,
En mayor disco menos luz ofrece,
Y veloz tras los Andes se obscurece.