Al pasar junto á ti, quiso cortarte:
Tal vez quiso llevarte
Algún amante á su ardoroso seno;
Pero al ver tu hermosura,
La compasión sintieron,
Y su atrevida mano detuvieron.
Hoy nadie te respeta:
El furioso aquilón te ha deshojado.
Ya nada te ha quedado
¡Oh reina de las flores!