Juan y Margot, dos ángeles hermanos,

Que embellecen mi hogar con sus cariños,

Se entretienen con juegos tan humanos

Que parecen personas desde niños.

Mientras Juan, de tres años, es soldado

Y monta en una caña endeble y hueca,

Besa Margot con labios de granado

Los labios de cartón de su muñeca.

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Lucen los dos sus inocentes galas,