Con que la torpe humanidad pelea.
Que pesan poco, que sin odios lucen,
Que es igual el más débil al más fuerte,
Y que, si se disparan, no producen
Humo, fragor, consternación y muerte.
¡Oh misteriosa condición humana!
Siempre lo opuesto buscas en la tierra:
Ya delira Margot por ser anciana,
Y Juan que vive en paz ama la guerra.
Mirándolos jugar, me aflijo y callo;