Que desde los remotos momentos de su vida

Vive de luz, de fuego, de perfume y de amor,

La América del grande Moctezuma, del Inca,

La América fragante de Cristóbal Colón,

La América católica, la América española,

La América en que dijo el noble Guatemoc:

«Yo no estoy en un lecho de rosas»; esa América

Que tiembla de huracanes y que vive de amor,

Hombres de ojos sajones y alma bárbara, vive

Y sueña. Y ama y vibra; y es la hija del Sol.