¿Buscáis durables goces,

Felicidad, cuanta es al hombre dada

Y á su terreno asiento, en que vecina

Está la risa al llanto, y siempre ¡ah! siempre,

Donde halaga la flor, punza la espina?

Id á gozar la suerte campesina;

La regalada paz, que ni rencores,

Al labrador, ni envidias acibaran;

La cama que mullida le preparan

El contento, el trabajo, el aire puro;