2. De los nuevos campeones los rostros
Marte mismo parece animar:
la grandeza se anida en sus pechos;
a su marcha[2] todo hace temblar.[3]
Se conmueven del Inca las tumbas[4]
y en sus huesos revive el ardor,[5]
lo que ve renovando a sus hijos[6]
de la Patria el antiguo esplendor.
3. Pero sierras y muros se sienten[7]
retumbar con horrible fragor:
todo el país se conturba por gritos
de venganza de guerra y furor.
En los fieros tiranos la envidia
escupió su pestífera hiel;
su estandarte sangriento levantan
provocando a la lid más cruel.
4. ¿No los veis sobre Méjico[8] y Quito[9]
arrojarse con saña tenaz,
y cuál lloran bañados en sangre[10]
Potosí, Cochabamba y la Paz?[11]
¿No los veis sobre el triste Caracas[12]
luto, llantos y muerte esparcir?
¿No los veis devorando cual fieras[13]
todo pueblo que logran rendir?
5. A vosotros se atreve, argentinos,[14]
el orgullo del vil invasor:
vuestro campos ya pisa contando
tantas glorias hollar vencedor.[15]
Mas los bravos que unidos juraron
su feliz libertad sostener,
a esos tigres sedientos de sangre
fuertes pechos sabrán oponer.
6. ¡El valiente argentino a las armas
corre ardiendo con brío y valor!
El clarín de la guerra cual trueno,
en los campos del Sud resonó.
Buenos Aires se pone a la frente
de los pueblos de la inclita unión,
y con brazos robustos desgarran
al íberico altivo león.
7. San José, San Lorenzo, Suipacha,[16]
ambas Piedras, Salta y Tucumán,
La Colonia y las mismas murallas
del tirano en la Banda Oriental,[17]
son letreros eternos que dicen:
“Aquí, el brazo argentino triunfó:
aquí, el fiero opresor de la Patria
su cerviz orgullosa dobló.”
8. La Victoria al guerrero argentino
con sus alas brillantes cubrió,
y azorado a su vista el tirano[18]
con infamia a la fuga se dió.
Sus banderas, sus armas, se rinden[19]
por trofeos a la libertad,[20]
y sobre alas de gloria alza el pueblo
trono digno a su gran majestad.[21]
9. Desde un polo hasta el otro resuena
de la fama el sonoro clarín,
y de América el nombre enseñando
les repite: “¡Mortales, oíd![22]
Ya su trono dignísimo alzaron[23]
las Provincias Unidas del Sud.”
Y los libres del mundo responden:
“¡Al gran pueblo argentino, salud!”[24]