[304] “Y yo torné á rogar, y encomendar mucho á los Españoles, que hiciessen, como siempre habian hecho, y como se esperaba de sus Personas; y que nadie no se desmandasse, y que fuessen con mucho concierto, y órden por su Camino.” Ibid., ubi supra.
[305] “E como la Gente de pie venia algo cansada, y se hacia tarde, dormímos en una Poblacion, que se dice Coatepeque.... E yo con diez de Caballo comenzé la Vela, y Ronda de la prima, y hice, que toda la Gente estubiesse muy apercibida.” Rel. Terc., ap. Lorenzana, pp. 188, 189.
[306] For the preceding pages, giving the account of the march, besides the letter of Cortés, so often quoted, see Gomara, Crónica, cap. 121,—Oviedo, Hist. de las Ind., MS., lib. 33, cap. 18,—Bernal Diaz, Hist. de la Conquista, cap. 137,—Camargo, Hist. de Tlascala, MS.,—Herrera, Hist. general, dec. 2, lib. 10, cap. 20,—Ixtlilxochitl, Relacion de la venida de los Españoles y Principio de la Ley Evangélica (México, 1829), p. 9.
[307] See ante, p. 210.—The skins of those immolated on the sacrificial stone were a common offering in the Indian temples, and the mad priests celebrated many of their festivals by publicly dancing with their own persons enveloped in these disgusting spoils of their victims. See Sahagun, Hist. de Nueva-España, passim.
[308] Rel. Terc. de Cortés, ap. Lorenzana, p. 187.—Oviedo, Hist. de las Ind., MS., lib. 33, cap. 19.
[309] Tezcuco, a Chichimec name, according to Ixtlilxochitl, signifying “place of detention or rest,” because the various tribes from the North halted there on their entrance into Anahuac. Hist. Chich., MS., cap. 10.
[310] “La qual es tan grande, que aunque fueramos doblados los Españoles, nos pudieramos aposentar bien á placer en ella.” Rel. Terc., ap. Lorenzana, p. 191.
[311] “De tal manera que se quemáron todos los Archivos Reales de toda la Nueva-España, que fué una de las mayores pérdidas que tuvo esta tierra, porque con esto toda la memoria de sus antiguayas y otras cosas que eran como Escrituras y recuerdos pereciéron desde este tiempo. La obra de las Casas era la mejor y la mas artificiosa que hubo en esta tierra.” Ixtlilxochitl, Hist. Chich., MS., cap. 91.
[312] The historian Ixtlilxochitl pays the following high tribute to the character of his royal kinsman, whose name was Tecocol. Strange that this name is not to be found—with the exception of Sahagun’s work—in any contemporary record! “Fué el primero que lo fué en Tezcoco, con harta pena de los Españoles, porque fué nobilísimo y los quiso mucho. Fué D. Fernando Tecocoltzin muy gentil hombre, alto de cuerpo y muy blanco, tanto cuanto podia ser cualquier Español por muy blanco que fuese, y que mostraba su persona y término descender, y ser del linage que era. Supo la lengua Castellana, y así casi las mas noches despues de haber cenado, trataban él y Cortés de todo lo que se debia hacer acerca de las guerras.” Ixtlilxochitl, Venida de los Españoles, pp. 12, 13.
[313] The accession of Tecocol, as, indeed, his existence, passes unnoticed by some historians, and by others is mentioned in so equivocal a manner—his Indian name being omitted—that it is very doubtful if any other is intended than his younger brother Ixtlilxochitl. The Tezcucan chronicler bearing this last melodious name{*} has alone given the particulars of his history. I have followed him, as, from his personal connections, having had access to the best sources of information; though, it must be confessed, he is far too ready to take things on trust, to be always the best authority.