[The following notices of the execution of the Inca are from the hands of eyewitnesses; for Oviedo, though not present himself, collected his particulars from those who were. I give the notices here in the original, as the best authority for the account of this dismal tragedy.] Pedro Pizarro, Descubrimiento y Conquista de los Reynos del Peru, Ms. Acordaron pues los officiales y Almagro que Atabalipa muriese, tratando entre si que muerto Atabalipa se acababa el auto hecho acerca del esoro. Pues dixeron al Marquez don Francisco Picarro que no convenia que Atabalipa biviese; porque si se soltava, S. Mag. perderia la tierra y todos los espanoles serian muertos; y a la verdad, si esto no fuera tratado con malicia, como esta dicho, tenian Razon, porque hera imposible soltandose poder ganar la tierra. Pues el marquez no quiso venir en ello. Visto esto los oficiales hizieronle muchos rrequerimientos, poniendole el servicio de S. Mag. por delante. Pues estando asi atravesose vn demonio de vna lengua que se dezia ffelipillo, vno de los muchachos que el marquez avia llevado a Espana, que al presente hera lengua, y andava enamorado de vna muger de Atabalipa, y por avella hizo entender al marquez que Atabalipa hazia gran junta de gente para matar los espanoles en Caxas. Pues sabido el marquez esto prendio a Challicuchima que estava suelto y preguntandole por esta gente que dezia la lengua se juntavan, aunque negava y dezia que no, el ffelipillo dezia a la contra trastornando las palabras dezian a quien se preguntava este casso. Pues el marquez don Francisco Picarro acordo embiar a Soto a Caxas a saver si se hazia alli alguna junta de gente, porque cierto el marquez no quisiera matalle. Pues visto Almagro y los oficiales la yda de Soto apretaron al marquez con muchos rrequirimientos, y la lengua por su parte que ayu dava con sus rretruecos, vinieron a convencer al marquez que muriese Atabalipa, porque el marquez hera muy zeloso del servicio de S. Mag. y ansi le hizieron temer, y contra su voluntad sentencio a muerte a Atabalipa mandando le diesen garrote, y despues de muerto le quemasen porque tenia las hermanas por mugeres. Cierto pocas leyes avian leido estos senores ni entendido, pues al infiel sin aver sido predicado le davan esta sentencia. Pues el Atabalipa llorava y dezia que no le matasen, que no abria yndio en la tierra que se meneasse sin su mandado, y que presso le tenian, que de que temian? y que si lo avian por oro y plata, que el daria dos tanto de lo que avia mandado. Yo vide llorar al marques de pesar por no podelle dar la vida, porque cierto temio los requirimientos y el rriezgo que avia en la tierra si se soltava. Este Atabalipa avia hecho entender a sus mugeres e yndios que si no le quemavan el cuerpo, aunque le matassen avia de bolver a ellos, que el sol su padre le rresucitaria. Pues sacandole a dar garrote a la plaza el padre fray Vicente de Balverde ya dicho le predico diziendole se tornase cristiano: y el dixo que si el se tornava christiano, si le quemarian, y dixeronle que no: y dixo que pues no le avian de quemar que queria se baptizado, y ansi fray Vicente le baptizo y le dieron garrote, y otro dia le enterraron en la en la yglesia que en Caxamalca teniamos los espanoles. Esto se hizo antes que Soto bolviese a dar aviso de lo que le hera mandado; y quando vino truxo por nueva no aver visto nada ni aver nada, de que al marquez le peso mucho de avelle muerto, y al Soto mucho mas, porque dezia el, y tenia rrazon, que mejor ffuera embialle a Espana, y que el se obligara a ponello en la mar: y cierto esto fuera lo mejor que con este indio se pudiera hazer, porque quedar en la tierra no convenia: tambien se entendio que no biviera muchos dias, aunque le embiara. porque el hera muy regalado y muy senor.
Relacion del Primer Descubrimiento de la Costa y Mar del Sur, Ms. Dando forma como se llevaria Atabalipa de camino, y que guardia se le pondria, y consultando y tratando si seriamos parte para defenderle en aquellos pasos malos y rios si nos le quisiesen tomar los suyos: comenzose a decir y a certificar entre los Indios, que el mandaba venir grand multitud de gente sobre nosotros: esta nueva se fue encendiendo tanto, que se tomo informacion de muchos senores de la tierra, que todos a una dijeron que era verdad, que el mandaba venir sobre nosotros para que le salvasen, y nos matasen si pudiesen, y que estaba toda la gente en cierta provincia ayuntada que ya venia de camino. Tomada esta informacion, juntaronse el dicho Gobernador, y Almagro, y los Oficiales de S. Mag. no estando ahi Hernando Pizarro, porque ya era partido para Espana con alguna parte del quinto de S. Mag. y a darle noticia y nueva de lo acaecido; y resumieronse, aunque contra voluntad del dicho Gobernador, que nunca estubo bien en ello, que Atabalipa, pues quebrantaba la paz, y queria hacer traicion y traher gentes para matar los cristianos, muriese, porque con su muerte cesaria todo, y se allanaria la tierra: a lo cual hubo contrarios pareceres, y la mas de la gente se puso en defender Almagro, y dando muchas razones por que debia morir, el fue muerto, aunque para el no fue muerte, sino vida, porque murio cristiano, y es de creer que se fue al cielo. Publicado por toda la tierra su muerte, la gente comun, y de pueblos venian donde el dicho Gobernador estaba a dar la obediencia a S. Mag.; pero los capitanes y gente de guerra que estaban en Xauxa y en el Cuzco, antes se rehicieron, y no quisieron venir de paz. Aqui acaecio la cosa mas estrana que se ha visto en el mundo, que yo vi por mis ojos, y fue; que estando en la iglesia cantando los oficios de difuntos a Atabalipa, presente el cuerpo, llegaron ciertas senoras hermanas y mugeres suyas, y otros privados con grand estruendo, tal que impidieron el oficio, y dijeron que les hiciesen aquella fiesta muy mayor, porque era costumbre cuando el grand senor moria, que todos aquellos que bien le querian, se enterrasen vivos con el: a los cuales se les respondio, que Atabalipa habia muerto como cristiano, y como tal le hacian aquel oficio, que no se habia de hacer lo que ellos pedian, que era muy mal hecho y contra cristianidad; que se fuesen de alli, y no les estorbasen, y se le dejasen enterrar, y ansi se fueron a sus aposentos, y se ahorcaron todos ellos y ellos. Las cosas que pasaron en estos dias, y los extremos y llantos de la gente son muy y largas prolijas, y por eso diran aqui.
Oviedo, Historia General de las Indias, Ms., lib. 46, cap. 22. Cuando el Marques Don Francisco Pizarro tubo preso al gran Rev Atabaliva le aconsejaron hombres faltos de buen entendimiento, que le matase, o el obo gana, porque como se vieron cargados de oro parecioles que muerto aquel Senor lo podian poner mas a su salvo en Espana donde quisiesen e dejando la tierra, y que asimismo serian mas parte para se sustener en ella sin aquel escrupuloso impedimento, que no conservandose la vida de un Principe tan grande, e tan temido e acatado de sus naturales, y en todas aquellas partes; e la esperiencia ha mostrado cuan mal acordado e peor fecho fue todo lo que contra Atabaliva se hizo despues de su prision en le quitar la vida, con la cual demas de deservirse Dios quitaron al Emperador nuestro Senor, e a los mismos Espanoles que en aquellas partes se hallaron, y a los que en Espana quedaron, que entonces vivian y a los que aora viven e naceran innumerables tesoros, que aquel Principe les diera; e ninguno de sus vasallos se mobiera ni alterara como se alteraron e revelaron en faltando su Persona. Notorio es que el Gobernador le aseguro la vida, y sin que le diese tal seguro el se le tenia, pues ningun Capitan puede disponer sin licencia de su Rey y Senor de la Persona del Principe que tiene preso, cuyo es de derecho, cuanto mas que Atabaliva dijo al Marques, que si algun Cristiano matasen los Yndios, o le hiciesen el menor dano del mundo, que creyese que por su mandado lo hacia, y que cuando eso fuese le matase o hiciese del lo que quisiese; e que tratandole bien el le chaparia las paredes de plata, e le allanaria las Sierras e los montes, e le daria a el, e a los Cristianos cuanto oro quisiesen, e que desto no tubiese duda alguna; y en pago de sus ofrecimientos encendidas pajas se las ponian en los pies ardiendo, porque digese que traicion era la que tenia ordenada contra los Cristianos, e inventando e fabricando contra el falsedades, le levantaron que los queria matar, e todo aquello fue rodeado por malos e por la inadvertencia e mal Consejo del Gobernador, e comenzaron a le hacer proceso mal compuesto y peor escrito, seyendo uno de los Adalides un inquieto, desasosegado e deshonesto Clerigo, y un Escribano falto de conciencia, e de mala habilidad, y otros tales que en la maldad concurrieron, e asi mal fundado el libelo se concluyo a sabor de danados paladares, como se dijo en el Capitulo catorce, no acordandose que les habian enchido las casas de oro e plata, e le habian tomado sus mugeres e repartidolas en su presencia e usaban de ellas en sus adulterios, e en lo que les placia a aquellos aquien las dieron; y como les parecio a los culpados que tales ofensas no eran de olvidar, e que merecian que el Atabaliva les diese la recompensa como sus obras eran, asentoseles en el animo un temor e enemistad con el entranable; e por salir de tal cuidado e sospecha le ordenaron la muerte por aquello que el no hizo ni penso; y de ver aquesto algunos Espanoles comedidos aquien pesaba que tan grande deservicio se hiciese a Dios y al Emperador nuestro Senor; y aunque tan grande ingratitud se perpetraba e tan senalada maldad se cometia como matar a un Principe tan grande sin culpa. E viendo que le traian a colacion sus delitos e crueldades pasadas, que el habia usado entre sus Yndios y enemigos en el tiempo pasado, de lo cual ninguno era Juez, sino Dios; queriendo saber la verdad e por excusar tan notorios danos como se esperaban que habian de proceder matando aquel Senor se ofrecieron cinco hidalgos de ir en persona a saber y ver si venia aquella gente de guerra que los falsos inventores e sus mentirosas espias publicaban, a dar en los Cristianos; en fin el Gobernador (que tambien se puede creer que era enganado) lo obo por bien; e fueron el Capitan Hernando de Soto, el Capitan Rodrigo Orgaiz, e Pedro Ortiz, e Miguel de Estete, e Lope Velez a ver esos enemigos que decian que venian; e el Gobernador les dio una Guia o Espia, que decia que sabia donde estaban; e a dos dias de camino se despeno la guia de un risco, que lo supo muy bien hacer el Diablo para que el dano fuese mayor; pero aquellos cinco de caballo que he dicho pasaron adelante hasta que llegaron al lugar donde se decian que habian de hallar el egercito contrario, e no hallaron hombre de guerra, ni con armas algunas, sino todos de paz; e aunque no iban sino esos pocos cristianos que es dicho les hicieron mucha fiesta por donde andubieron, e les dieron todo lo que les pidieron de lo que tenian para ellos e sus criados, e Yndios de servicio que llevaban; por manera que viendo que era burla, e muy notoria mentira e falsedad palpable, se tornaron a Cajamalca donde el Gobernador estaba; el cual ya habia fecho morir al Principe Atabaliva se que la historia lo ha contado; e como llegaron al Gobernador hallaronle mostrando mucho sentimiento con un gran sombrero de fieltro puesto en la cabeza por luto e muy calado sobre los ojos, e le digeron: Senor, muy mal lo ha fecho V. Sa, y fuera justo que fueramos atendidos para que supierades que es muy gran traicion la que se le levanto a Atabaliva, porque ningun hombre de guerra hay en el Campo, ni le hallamos, sino todo de paz, e muy buen tratami ento que no se nos hizo en todo lo que habemos andado. El Gobernador respondio e les dijo: Ya veo que me han enganado: desde a pocos dias nabida esta verdad, e murmurandose de la crueldad que con aque Principe se uso, vinieron a malas palabras el Gobernador y fray Vicente de Valverde, y el Tesorero Riquelme, e a cada uno de ellos decia que e otro lo habia fecho, e se desmintieron unos a otros muchas veces, oyendo muchos su rencilla.
No. XI.
Contract Between Pizarro And Almagro, Ms.; Dated At Cuzco June 12, 1535. [This agreement between these two celebrated captains, in which they bind themselves by solemn oaths to the observance of what would seem to be required by the most common principles of honesty and honor, is too characteristic of the men and the times to be omitted. The original exists in the archives at Simancas.]
Nos Dn Francisco Pizarro, Adelantado, Capitan General y Governador por S. M. en estos Reynos de la Nueva Castilla, e Dn Diego de Almagro, asimismo Governador por S. M. en la provincia de Toledo, decimos: que por que mediante la intima amistad y compania que entre nosotros con tanto amor ha permanecido, y queriendolo Dios Nuestro Senor hacer, ha sido parte y cabsa que el Emperador e Rey nuestro Senor haya recevido senalados servicios con la conquista, sujecion e poblacion destas provincias y tierras, e atrayendo a la conversion y camino de nuestra Santa Fee Catolica tanta muchedumbre de infieles, e confiando S. M. que durante nuestra amistad y compania su real patrimonio sera acrecentado, e asi por tener este intento como por los servicios pasados, S. M. Catolica tubo por bien de conceder a mi el dicho Dn Francisco Pizarro la go vernacion de estos nuebos Reynos, y a mi el dicho Dn Diego de Almagro la governacion de la provincia de Toledo, de las quales mercedes que de su Real liberalidad hemos recevido, resulta tan nueba obligacion, que perpetuamente nuestras vidas y patrimonios, y de los que de nos decendieren en su Real servicio se gasten y consuman, y para que esto mas seguro y mejor efecto haya y la confianza de S. M. por nuestra parte no fallezca Renunciando la Ley que cerca de los tales juramentos dispone, prometemos e juramos en presencia de Dios Nuestro Senor, ante cuye acatamiento estamos, de guardar y cumplir bien y enteramente, y sin cabtela ni otro entendimiento alguno lo espresado y contenido en los capitulos siguientes, e suplicamos a su infinita bondad que a qualquier de nos que fuere en contrario de lo asi convenido, con todo rigor de justicia permita la perdicion de su anima, fin y mal acavamiento de su vida, destruicion y perdimiento de su familia, honrras y hacienda, porque como quebrantador de su fee, la qual el uno al otro y el otro nos damos, y ne temerosos de su acatamiento, reciva del tal justa venganza: y lo que por parte de cada uno de nosotros juramos y prometemos es lo siguiente.
Primeramente que nuestra amistad e compania se conserve mantenga para en adelante con aquel amor y voluntad que hasta el dia presente entre nosotros ha habido, no la alterando ni quebrantando por algunos intereses, cobdicias, ni ambicion de qualesquiera honrras e oficios, sino que hermanablemente entre nosotros se comunique e seamos parcioneros en todo el bien que Dios Nuestro Senor nos quiera hacer.
Otrosi, decimos so cargo del juramento e promesa que hacemos, que ninguno de nosotros calumniara ni procurara cosa alguna que en dano o menos cabo de su honrra, vida y hacienda al otro pueda subceder ni venir, ni dello sera cabsa por vias directas ni indirectas por si propio ni por otra persona tacita ni espresamente cabsandolo ni permitiendolo, antes procurara todo bien y honrra y trabajara de se lo llegar y adquirir, y evitando todas perdidas y danos que se le puedan recrecer, no siendo de la otra parte avisado.
Otrosi: juramos de mantener, guardar y cumplir lo que entre nosotros esta capitulado, a lo qual al presente nos referimos, e que por via, causa ni mana alguna ninguno de nosotros verna en contrario ni en quevrantamiento dello, ni hara diligencia, protestacion ni Reclamacion alguna, e que si alguna oviere fecha, se aparta o desiste de ella e la renuncia so cargo del dicho juramento.
Otrosi: juramos que juntamente ambos a dos, y no el uno sin el otro, informaremos y escriviremos a S. M. las cosas que segun nuestro parecer mejor a su Real servicio convengan, suplicandole, informandole de todo aquello con que mas su catolica conciencia se descargue, y estas provincias y Reynos mas y mejor se conserven y goviernen, y que no habra relacion particular por ninguno de nosotros hecha en fraude e cabtela y con intento de danar y enpecer al otro, procurando para si, posponiendo el servicio de Nuestro Senor Dios y de S. M., y en quebrantamiento de nuestra amistad y compania, y asimismo no permitira que sea hecho por otra qualquier persona, dicho ni comunicado, ni lo permita ni consienta, sino que todo se haga manifiestamente entre ambos, porque se conozca mejor el celo que de servir a S. M. tenemos, pues de nuestra amistad e compania tanta confianza ha mostrado.