Drion. ¡Ah, don traidor! ¿tras ella vas? anda, anda; amor trompetero, cuantas veo tantas quiero.

Olig. Por mi vida, mis amores, más estimo tu pié que su cara, no voy sino por conocella.

Drion. Amor loco, yo por vos y vos por otro, en mi alma perdida es quien tras perdido anda, bien dicen, ama á quien no te ama y andarás carrera vana; bien lo oí todo.

Olig. Brumandilon, quédate tú, y mira bien lo que te dixe, y aguárdame ahí, que luégo vengo.

Brum. Pues vén presto.


¶ ARGUMENTO DE LA CUARTA CENA
DEL CUARTO ACTO.

Eubulo da diez remedios singulares á su amo para que se aparte del amor; y al fin Lisandro, no sufriendo el buen consejo de tan leal servidor, envíale á dar el conocimiento á Celestina por desechalle de sí. Este acto es muy docto y lleno de doctrina.

LISANDRO. — EUBULO.

Lis. Llámame acá esos mozos, Eubulo.