Ros. Pues ¿qué bullía por el huerto?

Mel. Los cipreses serán, que se menean con este blando aire.

Ros. Sentémonos aquí á la claridad de la luna miéntras viene el mi querido.


¶ ARGUMENTO DE LA SEGUNDA CENA
DEL QUINTO ACTO.

Va Lisandro á hablar con Roselia, su señora, y estando con ella en una sabrosa y dulcísima conversacion, manda soltar Beliseno las ballestas que tenian armadas contra ellos, y matan á Lisandro y á Roselia y á su doncella Melisa. Brumandilon, viendo el pleito mal parado, determina de poner por obra lo que él y Oligides habian concertado dias há, y para este efecto toma por compañía á Siro, los cuales, por robar á Celestina, matan á ella y á su sobrina Drionea. Libia escapóse, y á ellos prendiólos el Corregidor.

LISANDRO. — BRUMANDILON. — OLIGIDES. — EUBULO. — ROSELIA. — MELISA. — BELISENO. — CASAJES. — GALFURRIO. — REBOLLO. — SIRO. — GETA. — CELESTINA. — DRIONEA. — LIBIA. — CORREGIDOR.

Lis. No parece gente por la calle, ni los enemigos asoman.

Brum. Pésame, por vida de tal, que con el exercicio de las armas la virtud se conserva y el esfuerzo se aumenta.

Lis. Y áun ésa es la causa por que por consejo de Scipion Nasica no se desolaba Cartago, porque su recelo la union romana conservase; y tambien queriendo vender la vida de Pirro, Nicias su camarero, los romanos le respondieron: salud queremos á quien nuestras armas no deja orinescer. Ea, daos priesa, que el relox nos llama, y pues la diligencia es madre de la buena ventura, no seais causa de mi tardanza, que quien pierde punto pierde mucho.