Brum. Vieja escarmentada, arregazada pasa el agua, no me tomarás más allá si yo puedo, digan de mí lo que quisieren, que de Dios dixeron. Arremangóse Morilla y comiéronla lobos, una hice en el año, y ésa con daño. Una noche fuí con él, y en ésa me hobieran de matar, pues lo que no acaece en un año acaece en un rato.
Olig. Aguija, Brumandilon, no te quedes atras.
Brum. Luégo, luégo, que doy filos rabiosos á mi espada carnicera en esta piedra, para que con un golpe haga lo que por muchos habia de hacer, la cual te digo que jamas se desenvainó que no hiciese riza espantosa en aquellos, que muy de gana no me daban la obediencia.
Olig. Un espadero la afilará, que tú estragarás los filos.
Brum. Por la emponzoñada Tesifone, si en eso mis dineros gastase, no me bastaria el tesoro de Venecia, segun las veces se embota en desafíos y revueltas.
Olig. Déxate de palabras, y vén si quieres.
Brum. Calla, que tambien lo hago porque no digan los que me sintieren ir con Lisandro; aquel caballero enemistado es, pues Brumandilon le acompaña.
Olig. Y ¿quién te conoce á tí agora?
Brum. Voto á tal, agora y en todo tiempo no hay hombre que no me conozca en el aire de mi andar, que siempre me suelo hallar en estas diabluras, y que todos se sirven de mí para este efecto.
Olig. Por Dios, que me agradas, Eubulo, ¿y agora vas rezando?