Drom. Yo lo mesmo, y no puedo dar más paso.
Bel. Pues metéos dentro, que ya abrieron, y sobíos á la torre, que yo os sacaré á paz y á salvo, yo voyme á casa de mi tio el Conde.
Reb. Ayúdame á entrar, Dromo, que no puedo alzar los piés del suelo.
Sir. ¡Oh poderoso Dios! ¿qué oyo? un lastimoso ruido lleno de alaridos anda en la huerta, ¿qué será? mas, ¿si matan al desdichado nuestro amo?
Get. Jesus, ¿y no viste caer de las almenas á Oligides muerto, que no sé quién le tiró una saeta por los pechos?
Sir. Corre, corre, huyamos, no nos cerquen y nos quieran tambien matar.
Brum. ¿Qué es esto, qué es esto? ¡Oh! ¿dónde huis, compañeros?
Sir. ¡Oh, señor Brumandilon! que no has oido nada, como te desviastes léxos del huerto.
Brum. ¿Qué es?
Sir. Todos muertos, si las voces y llantos no nos engañan.