Letr. Bien os demostrais ser puro canonista y que andais atado á las glosas como asno á estaca. Perdonáme si soy discortés, que debíadesmela, váyase una por otra.

Prov. Pase por donaire, que ni vos medraréis mucho á la sombra de los teólogos, que más presto se os pegará algun piojo que no algun obispado.

Letr. Y áun ése es el mal, que cuando crian obispo no le preguntan si sabe textos ó apellaciones ó pleitos, mas si sabe utrumque testamentum. Máxime que á ellos pertenece lo que dice San Pedro: Parati semper ad satisfactionem omni posidenti vos rationem de ea quæ in vobis est spe, y á su oficio compete predicar la doctrina evangélica al pueblo, que el púlpito agora está usurpado de frailes.

Prov. No me agrada eso que decis, porque oficio es del obispo decidir y determinar cuestiones y dubdas, las cuales sin los cánones y decretos de sumos pontífices mal se averiguarán con sola la teología.

Letr. Careceis de principios, señor Provisor.

Prov. Habla cortés y decí el porqué.

Letr. Porque eso es accesorio; que tambien pertenece á su señoría mirar por los edificios y ornamentos de la iglesia, que esté bien proveida de todo esto, pero no se requiere por eso ser carpintero ó platero; así acá, aunque sea así como dices, pero basta para eso tener una persona docta como vos en los cánones, ca entender en pleitos sería meterse en negocios seglares, contra el precepto de San Pablo. De manera que su oficio principal es predicar y enseñar la doctrina de Cristo, y para esto les es necesario saber la Sagrada Escriptura y sancta teología, donde se aprenden tambien los textos de cánones que tocan á la salud de las ánimas, cuanto más que los cánones fueron fundados de varones teólogos como conclusiones sacadas del manantial de las letras divinas.

Prov. A todo eso que dices contradice Hostiense y Panormitano.

Letr. Verdad es, pero no respondieron á mis razones, y hablaron como canonistas en saber poco en casos de conciencia.

Prov. Dexaos, por mi vida, de ésos, señor Doctor, que nunca haréis mayorazgo si os ateneis mucho á los teólogos, y despachemos á esta gente, que nos hemos mucho detenido.