Prov. Y ponemos perpétuo silencio á la dicha Angelina y á su procurador, para que agora ni de aquí adelante no le pidan ni demanden cosa alguna de lo en la dicha su demanda contenido, y por causas que á ello nos mueven no hacemos condenacion de costas; y por esta nuestra sentencia definitiva, ansí lo pronunciamos y mandamos.
Cel. Ansí don cavez mordido, por los huesos de mis finados, tú me la pagues, no te aprovecha importunarme con el sacristan, que no la habrás. Calla tú, Angelina, no llores, que yo he de morir ó salir con este pleito; yo estudiaré mañana y esotro dia para engañar á Sancias, y entre burlas y véras le sacarémos del buche un sí, puro y no aguado con condicion; agora vámonos, que no me he desayunado sino de pecados.
¶ ARGUMENTO DE LA PRIMERA CENA
DEL TERCERO ACTO.
Va Lisandro armado con sus criados á hablar á Roselia. Encuentra á Beliseno, hermano de ella, que anda rondando la calle, porque habia barruntado el negocio, el cual no conociendo á Lisandro se va; Lisandro, como no salia su señora, vase á quexar á Celestina, la cual, despues que se excusa, le dice que note una carta para su querida, y que ella se la dará y la hará venir á su propósito con su buena lengua.
LISANDRO. — OLIGIDES. — EUBULO. — SIRO. — GETA. — BELISENO. — CASAJES. — GALFURRIO. — DROMO. — REBOLLO. — CELESTINA. — LIBIA. — FILIRIN.
Lis. Oyes, Oligides, di á esos mozos que aderecen las armas y esté todo á punto, que es hora.
Olig. Señor, agora dió las nueve.
Lis. No hace al caso, que bien es apercibirnos con tiempo, cuanto más que no sé si por ventura esta noche más que las otras el primer movimiento llevará en pos de sí al planeta sol fuera de su acostumbrado camino, y así pensando hallar á Roselia encontraré con la hija de Palántes que sale desmeleñada con sus rosados cabellos y acompañada de rocío á descombrar el esmaltado cielo de estrellas, y estorbarme de ver y hablarla, que con su vista me alegra y con su ausencia me atormenta.
Olig. Eso no puede ser por via de naturaleza.