Lis. ¿Qué sabes tú si Dios agora hará milagro en acelerar el curso del cielo como hizo con Josué en detenello? Que á los que bien aman nunca les faltan desdichas, á los cuales no ménos fortuna les es contraria, que á los ménos dignos amor favorable.
Olig. ¿Qué armas quieres, señor?
Lis. Dame á mí ese montante, vosotros llevad rodelas.
Olig. Vístete estas corazas, Eubulo.
Eub. Bástame á mí zarahuelles y un brazal izquierdo con la rodela.
Olig. Yo vístome el jubon fuerte de nudillos, que á mí más que á otro me trae sobre ojo para me matar Beliseno, hermano de Roselia, despues que sintió mis pasos y mis entradas y salidas á su hermana de partes de Lisandro. Siro, Geta, armaos presto.
Lis. Quédense ésos en casa, que bastais vosotros.
Olig. ¡Oh señor! vengan, que quien á sus enemigos popa á sus manos muere. Bien es que vamos á recabdo.
Lis. ¿Quién hay que nos ande á los zancajos por aquí?
Olig. Beliseno el mayorazgo, hermano de ella.