Lis. ¿Y ha venido á su noticia cosa alguna?

Olig. Tanto que me pesa, porque supo que yo habiendo sido paje de su padre, y fiando su casa de mí, con este título le alcahuetaba á su hermana para tí, y anda por me matar, segun me dixo Galfurrio, su criado y mi amigo; y tambien me dixo que te cumple á tí traer la barba sobre el hombro y andar en aviso, porque cada noche fasta las once pasea la calle de banda á banda, y trae espías á ver si te puede coger, que fué sabidor de cómo los otros dias te requebraste con Roselia, y que fasta hoy dia la sirves y festejas con mil juegos de cañas, y justas, y pomposos atavíos en tu persona y diversas libreas en tus sirvientes, en las cuales siembras letras de tu pasion, bordadas y chapadas las ropas todas del nombre de la dama; que áun en los paramentos de los caballos y en la cimera del yelmo huelgas de escrebir su nombre. Con todas estas cosas, ¿no querias ser sentido? Piensan los enamorados que los otros tienen los ojos quebrados. Pues sábete que Beliseno es hombre que tiene sangre en el ojo y mira mucho por la honra, y por este pundonor no estimará el resto en lo que pisa; á su mesma hermana matará si siente el menor pelo del mundo.

Lis. Pues no sólo mi hacienda, mas tambien mi vida he condenado al fisco de su servicio, por bien empleada doy la muerte en tanto que ella se sirva. Cuanto más, que dientes tuvo mi linaje, que los supo mostrar en tiempo de afrenta, y lo mesmo haré yo á quien me enojáre ó tocáre al menor de mi casa, y déxate de eso y vamos.

Olig. Atraviesa por esta calle, que es más secreta.

Lis. Hola, id de dos en dos porque no parezca que vamos en cuadrilla.

Olig. Bien dice.

Eub. Señor, por amor de Dios, que si algo fuere nos defendamos con moderacion que carezca de culpa, y no acometamos, que no lo permite la ley evangélica, ántes nos enseña á amar los enemigos.

Lis. Boballa tres veces, ¡con qué sale el asno devoto!

Olig. Ce, ce, señor, el lobo en la conseja; ¿ves aquel bulto de hombres arrimados al esquina?

Lis. Mucho bien, ¿quién son?