Oligides. ¿Qué es, señor?

Lis. Desplega tus ojos, levanta tu sentido, verás una criatura en quien Dios soberanamente se esmeró con su pincel en el debuxo de su fermosura: Apélles, excelente pintor, no supiera pintar tan perfecta imágen, ni natura pudiera más obrar en su perfeccion. ¡Oh divino resplandor, que deslumbras como sol á los ojos que te miran!

Olig. ¿Dó está?

Lis. Ya es traspuesta la nueva lumbrera, aquella que con aventajada claridad al dia priva de su luz. Ya el envidioso lienzo se interpuso y causó eclipse, escureciendo mi corazon con una profunda tiniebla.

Olig. ¿Es la que recostada estaba en la ventana del encerado?

Lis. Esa mesma: la que preso me dexa en cárcel de amor, allá en lo de crímen. ¡Oh, si bien la vieras, contempláras una concorde proporcion de sus miembros; un lindo talle de cuerpo, un rostro de serafin, unos ojos matadores, una gracia, en cuanto Dios puso en ella, que no parece sino piedra iman, así atrae y mueve aún los corazones de acero, y los hombres para sí convierte con su jocunda vista, no ménos que Orfeo con su dulce arpa las bestias fieras atraia al sonido de su armonía, y las serenas del mar los navegantes hacian detener con la canora melodía del sabroso canto que sus voces, en compas regladas, formaban con aquel suave estruendo del su gracioso nadar! Agora doy crédito á las fábulas que dicen que Medusa tornaba los hombres que la miraban en piedras.

Olig. Señor, ¿no miras que estás parado en lugar sospechoso, y que darás que decir á las gentes? Menéate, y vamos de aquí, no estés hecho piedra mármol.

Lis. ¡A dó iré con el cuerpo! pues el alma que regirle habia le desmamparó; mal se guia la nao sin gobernalle, mal el barco sin remo, lo espiritual donde obra, ahí se dice estar, mis pensamientos todos se ocupan en Roselia, y por ende estoy fuera de mí.

Olig. No te congoxes por lo que por ventura sería muy fácil, por mis medios, de alcanzar.

Lis. Habla cortés; sin tiento prometes lo que hacer no podrás, piensa primero lo que dices, no te sea feo despues volver atras tu palabra.