Defpues que comimos los Perros, parefciendonos que teniamos algun esfuerço para poder ir adelante, encomendamonos à Dios Nueftro Señor, para que nos guiafe, nos defpedimos de aquellos Indios, i ellos nos encaminaron à otros de fu Lengua, que eftaban cerca de alli. E iendo por nueftro camino, lloviò, i todo aquel dia anduvimos con Agua: i allende de efto perdimos el camino, i fuimos à parar à vn Monte mui grande, i cogimos muchas hojas de Tunas, i afamoslas aquella noche en vn Horno, que hecimos, i dimosles tanto fuego, que à la mañana eftaban para comer: i defpues de haverlas comido, encomendamonos à Dios, i partimonos, i hallamos el camino, que perdido haviamos; i pafado el Monte, hallamos otras Cafas de Indios, i llegados allà, vimos dos Mugeres, i Muchachos, que fe efpantaron, que andaban por el Monte, i en vernos huieron de nofotros, i fueron à llamar à los Indios, que andaban por el Monte; i venidos, pararonfe à mirarnos detràs de vnos Arboles, i llamamosles, i allegaronfe con mucho temor, i defpues de haverlos hablado, nos dixeron, que tenian mucha hambre, i que cerca de alli eftaban muchas Cafas de ellos proprios, i dix eron, que nos llevarian à ellas: i aquella noche llegamos à donde havia cinquenta Cafas, i fe efpantaban de vernos, i moftraban mucho temor; i defpues que eftuvieron algo fofegados de nofotros, allegabannos con las manos al roftro, i al cuerpo, i defpues traìan ellos fus mifmas manos por fus caras, i fus cuerpos: i afi eftuvimos aquella noche; i venida la mañana, traxeronnos los enfermos, que tenian, rogandonos, que los fantiguafemos, i nos dieron de lo que tenian para comer, que eran hojas de Tunas, i Tunas verdes afadas; i por el buen tratamiento que nos hacian, i porque aquello que tenian nos lo daban de buena gana, i voluntad, i holgaban de quedar fin comer por darnoslo, eftuvimos con ellos algunos dias: i eftando alli, vinieron otros de mas adelante. Quando fe quifieron partir, diximos à los primeros, que nos queriamos ir con aquellos. A ellos les pesò mucho, i rogaronnos mui ahincadamente que no nos fuefemos: i al fin, nos defpedimos de ellos, i los dexamos llorando por nueftra partida, porque les pefaba mucho en gran manera.

CAP. XXIV. De las Coftumbres de los Indios de aquella Tierra.

Defde la Isla de Malhado, todos los Indios, que hafta efta Tierra vimos, tienen por coftumbre, defde el dia que fus Mugeres fe fienten preñadas, no dormir juntos, hafta que pafen dos Años, que han criado los Hijos, los quales maman hafta que fon de edad de doce Años, que ià entonces eftàn en edad, que por sì faben bufcar de comer. Preguntamosles, que por què los criaban afi? Y decian, que por la mucha hambre, que en la Tierra havia, que acontefcia muchas veces, como nofotros viamos, eftàr dos, ò tres dias fin comer, i à las veces quatro: i por efta caufa los dexaban mamar, porque en los tiempos de hambre no muriefen; i ià que algunos efcapafen, faldrian mui delicados, i de pocas fuerças; i fi acafo acontefce caer enfermos algunos, dexanlos morir en aquellos Campos, fino es Hijo, i todos los demàs, fino pueden ir con ellos, fe quedan: mas para llevar vn Hijo, ò Hermano, fe cargan, i lo llevan acueftas. Todos eftos acoftumbran dexar fus Mugeres, quando entre ellos no ai conformidad, i fe tornan à cafar con quien quieren: efto es entre los Mancebos, mas los que tienen Hijos, permanefcen con fus Mugeres, i no las dexan: i quando en algunos Pueblos riñen, i traban queftiones vnos con otros, apuñeanfe, i apaleanfe, hafta que eftàn mui canfados, i entonces fe defparten: algunas veces los defparten Mugeres, entrando entre ellos, que Hombres no entran à defpartirlos: i por ninguna pafion que tengan, no meten en ella Arcos, ni Flechas; i defque fe han apuñeado, i pafado fu queftion, toman fus Cafas, i Mugeres, i vanfe à vivir por los Campos, i apartados de los otros, hafta que fe les pafa el enojo; i quando ià eftàn defenojados, i fin ira, tornanfe à fu Pueblo, i de ai adelante fon Amigos, como fi ninguna cofa hoviera pafado entre ellos, ni es menefter que nadie haga las amiftades, porque de efta manera fe hacen; i fi los que riñen no fon cafados, vanfe à otros fus Vecinos, i aunque fean fus Enemigos los refciben bien, i fe huelgan mucho con ellos, i les dàn de lo que tienen, de fuerte, que quando es pafado el enojo, buelven à fu Pueblo, i vienen ricos. Toda es Gente de Guerra, i tienen tanta aftucia para guardarfe de fus Enemigos, como ternian fi fuefen criados en Italia, i en continua Guerra. Quando eftàn en parte que fus Enemigos los pueden ofender, afientan fus Cafas à la orilla de el Monte mas afpero, i de maior efpefura que por alli hallan, i junto à èl hacen vn Fofo, i en efte duermen. Toda la Gente de Guerra eftà cubierta con Leña menuda, i hacen, fus faeteras: i eftàn tan cubiertos, i difimulados, que aunque eftèn cabe ellos, no los vèn, i hacen vn camino mui angofto, i entra hafta enmedio del Monte, i alli hacen lugar para que duerman las Mugeres, i Niños, i quando viene la noche, encienden lumbres en fus Cafas, para que fi hoviere Efpias, crean que eftàn en ellas, i antes del Alva tornan à encender los mifmos fuegos; i fi acafo los Enemigos vienen à dàr en las mifmas Cafas, los que eftàn en el Fofo falen à ellos, i hacen defde las Trincheas mucho daño, fin que los de fuera los vean, ni los puedan hallar; i quando no ai Montes en que ellos puedan de efta manera efconderfe, i hacer fus celadas, afientan en llano, en la parte que mejor les parefce: i cercanfe de Trincheas, cubiertas con Leña menuda, i hacen fus faeteras, con que flechan à los Indios, i eftos reparos hacen para de noche. Eftando Yo con los de Aguenes, no eftando avifados, vinieron fus Enemigos à media noche, i dieron en ellos, i mataron tres, i hirieron otros muchos, de fuerte, que huieron de fus Cafas por el Monte adelante: i defque fintieron que los otros fe havian ido, bolvieron à ellas, i recogieron todas las Flechas, que los otros les havian echado, i lo mas encubiertamente que pudieron, los figuieron, i eftuvieron aquella noche fobre fus Cafas, fin que fuefen fentidos: i al quarto del Alva les acometieron, i les mataron cinco, fin otros muchos que fueron heridos, i les hicieron huir, i dexar fus Cafas, i Arcos, con toda fu hacienda; i de ai à poco tiempo vinieron las Mugeres de los que fe llamaban Quevenes, i entendieron entre ellos, i los hicieron Amigos, aunque algunas veces ellas fon principio de la Guerra. Todas eftas Gentes, quando tienen enemiftades particulares, quando no fon de vna Familia, fe matan de noche, por afechanças, i vfan vnos con otros grandes crueldades.

CAP. XXV. Como los Indios fon preftos à un Arma.

Efta es la mas prefta Gente para vn Arma, de quantas Yo he vifto en el Mundo, porque fi fe temen de fus Enemigos, toda la noche eftàn defpiertos, con fus Arcos à par de sì, i vna docena de Flechas: i el que duerme, tienta fu Arco, i fi no le halla en cuerda, le dà la buelta que ha menefter. Salen muchas veces fuera de las Cafas, baxados por el fuelo, de arte que no pueden fer viftos, i miran, i atalaian por todas partes para fentir lo que ai: i fi algo fienten, en vn punto fon todos en el Campo con fus Arcos, i Flechas, i afi eftan hafta el dia, corriendo à vnas partes, i otras, donde vèn que es menefter, ò pienfan que pueden eftàr fus Enemigos. Quando viene el dia, tornan à afloxar fus Arcos, hafta que falen à Caça. Las cuerdas de los Arcos fon niervos de Venados. La manera que tienen de pelear es, abaxados por el fuelo, i mientras fe flechan, andan hablando, i faltando fiempre de vn cabo para otro, guardandofe de las Flechas de fus Enemigos: tanto, que en femejantes partes pueden refcibir mui poco daño de Balleftas, i Arcabuces, antes los Indios burlan de ellos, porque eftas Armas no aprovechan para ellos en Campos llanos, adonde ellos andan fueltos: fon buenas para eftrechos, i lugares de Agua: en todo lo demàs los Caballos fon los que han de fojuzgar, i lo que los Indios vniverfalmente temen. Quien contra ellos hoviere de pelear, ha de eftàr mui avifado, que no le fientan flaqueça, ni codicia de lo que tienen, i mientras durare la Guerra, hanlos de tratar mui mal: porque fi temor les conocen, ò alguna codicia, ella es Gente, que fabe conofcer tiempos en que vengarfe, i toman esfuerço del temor de los contrarios. Quando fe han flechado en la Guerra, i gaftado fu municion, buelvenfe cada vno fu camino, fin que los vnos figan à los otros, aunque los vnos fean muchos, i los otros pocos: i efta es coftumbre fuia. Muchas veces fe pafan de parte à parte con las Flechas, i no mueren de las heridas, fino toca en las tripas, ò en el corazon, antes fanan prefto. Vèn, i oien mas, i tienen mas agudo fentido, que quantos Hombres Yo creo que ai en el Mundo. Son grandes fufridores de hambre, i de fed, i de frio, como aquellos que eftàn mas acoftumbrados, i hechos à ello, que otros. Efto he querido contar aqui, porque allende que todos los Hombres defean faber las coftumbres, i exercicios de los otros, los que algunas veces fe vinieren à vèr con ellos, eftèn avifados de fus coftumbres, i ardides, que fuelen no poco aprovechar en femejantes cafos.

CAP. XXVI. De las Naciones, i Lenguas.

Tambien quiero contar fus Naciones, i Lenguas, que defde la Isla de Malhado, hafta los vltimos ai. En la Isla de Malhado ai dos Lenguas: à los vnos llaman de Caoques, i à los otros llaman de Han. En la Tierra-firme, enfrente de la Isla, ai otros, que fe llaman de Chorruco, i toman el nombre de los Montes donde viven. Adelante, en la Cofta de la Mar, habitan otros, que fe llaman Doguenes; i enfrente de ellos otros, que tienen por nombre los de Mendica. Mas adelante, en la Cofta, eftàn los Quevenes; i enfrente de ellos, dentro en la Tierra-firme, los Mariames: i iendo por la Cofta adelante, eftàn otros, que fe llaman Guaycones; i enfrente de eftos, dentro en la Tierra-firme, los Yguaces. Cabo de eftos eftàn otros, que fe llaman Atayos; i detràs de eftos, otros Acubadaos, i de eftos ai muchos por efta vereda adelante. En la Cofta viven otros, llamados Quitoles; i enfrente de eftos, dentro en la Tierra-firme, los Avavares. Con eftos fe juntan los Maliacones, i otros Cutalchiches, i otros, que fe llaman Sufolas, i otros, que fe llaman Comos; i adelante, en la Cofta, eftàn los Camoles; i en la mifma Cofta adelante otros, à quien nofotros llamamos los de los Higos. Todas eftas Gentes tienen Habitaciones, i Pueblos, i Lenguas diverfas. Entre eftos ai vna Lengua, en que llaman à los Hombres, por mira acà, arre acà, à los Perros xò: en toda la Tierra fe emborrachan con vn humo, i dàn quanto tienen por èl. Beben tambien otra cofa, que facan de las hojas de los Arboles, como de Encina, i tueftanla en vnos botes al fuego, i defpues que la tienen toftada, hinchen el bote de Agua, i afi lo tienen fobre el fuego, i quando ha hervido dos veces, echanlo en vna Vafija, i eftàn enfriandola con media Calabaça; i quando eftà con mucha efpuma, bebenla tan caliente, quanto pueden fufrir; i defde que la facan del Bote, hafta que la beben, eftàn dando voces, diciendo: Que quien quiere beber. Y quando las Mugeres oyen eftas voces, luego fe paran fin ofarfe mudar; i aunque eftèn mucho cargadas, no ofan hacer otra cofa: i fi acafo alguna de ellas fe mueve, la deshonran, i la dàn de palos, i con mui gran enojo derraman el Agua que tienen para beber, i la que han bebido la tornan à lançar, lo qual ellos hacen mui ligeramente, i fin pena alguna. La raçon de la coftumbre dàn ellos, i dicen: Que fi quando ellos quieren beber aquella Agua, las Mugeres fe mueven de donde les toma la voz, que en aquella Agua fe les mete en el cuerpo vna cofa mala, i que dende à poco les hace morir; i todo el tiempo que el Agua eftà cociendo, ha de eftàr el Bote atapado; i fi acafo eftà defatapado, i alguna Muger pafa, lo derraman, i no beben mas de aquella Agua: es amarilla, i eftàn bebiendola tres dias, fin comer, i cada dia bebe cada vno arroba i media de ella; i quando las Mugeres eftàn con fu coftumbre, no bufcan de comer mas de para sì folas, porque ninguna otra perfona come de lo que ellas traen. En el tiempo que afi eftaba, entre eftos vi vna diablura, i es, que vì vn Hombre cafado con otro, i eftos fon vnos Hombres amarionados impotentes, i andan tapados como Mugeres, i hacen oficio de Mugeres, i tiran Arco, i llevan mui gran carga, i entre eftos vimos muchos de ellos, afi amarionados como digo, i fon mas membrudos que los otros Hombres, i mas altos: fufren mui grandes cargas.

CAP. XXVII. De como nos mudamos, i fuimos bien refcibidos.

Defpues que nos partimos de los que dexamos llorando, fuimonos con los otros à fus Cafas, i de los que en ellas eftaban fuimos bien refcebidos, i truxeron fus Hijos para que les tocafemos las manos, i dabannos mucha Harina de Mezquiquez. Efte Mezquiquez es vna Fruta, que quando eftà en el Arbol es mui amarga, i es de la manera de Algárrovas, i comefe con Tierra, i con ella eftà dulce, i bueno de comer. La manera que tienen con ella es efta: que hacen vn hoio en el fuelo, de la hondura que cada vno quiere; i defpues de echada la Fruta en efte hoio, con vn palo tan gordo como la pierna, i de braça i media en largo, la muelen hafta mui molida; i demàs que fe le pega de la Tierra del hoio, traen otros puños, i echanla en el hoio, i tornan otro rato à moler, i defpues echanla en vna Vafija, de manera de vna Efpuerta, i echanle tanta Agua, que bafta à cubrirla, de fuerte que quede Agua por cima, i el que la ha molido pruebala, i fi le parefce que no eftà dulce, pide Tierra, i rebuelvela con ella, i efto hace hafta que la halla dulce, i afientanfe todos al rededor, i cada vno mete la mano, i faca lo que puede, i las Pepitas de ella tornan à echar fobre vnos Cueros, i las Cafcaras; i el que lo ha molido las coge, i las torna à echar en aquella Efpuerta, i echa Agua como de primero, i tornan à efpremir el Çumo, i Agua que de ello fale, i las Pepitas, i Cafcaras tornan à poner en el Cuero, i de efta manera hacen tres, ò quatro veces cada moledura: i los que en efte Banquete, que para ellos es mui grande, fe hallan, quedan las Barrigas mui grandes de la Tierra, i Agua que han bebido, i de efto nos hicieron los Indios mui gran Fiefta, i hovo entre ellos mui grandes Bailes, i Areitos, en tanto que alli eftuvimos. Y quando de noche durmiamos à la puerta del Rancho donde eftabamos, nos velaban à cada vno de nofotros feis Hombres, con gran cuidado, fin que nadie nos ofafe entrar dentro, hafta que el Sol era falido. Quando nofotros nos quifimos partir de ellos, llegaron alli vnas Mugeres de otros, que vivian adelante: i informados de ellas donde eftaban aquellas Cafas, nos partimos para allà, aunque ellos nos rogaron mucho, que por aquel dia nos detuviefemos, porque las Cafas adonde ibamos eftaban lexos, i no havia camino para ellas, i que aquellas Mugeres venian canfadas, i defcanfando, otro dia fe irian con nofotros, i nos guiarian, i anfi nos defpedimos; i dende à poco las Mugeres que havian venido, con otras del mifmo Pueblo, fe fueron tras nofotros: mas como por la Tierra no havia caminos, luego nos perdimos, i anfi anduvimos quatro leguas, i al cabo de ellas llegamos à beber à vn Agua adonde hallamos las Mugeres que nos feguian, i nos dixeron el trabajo que havian pafado por alcançarnos. Partimos de alli llevandolas por Guia, i pafamos vn Rio, quando ià vino la tarde, que nos daba el Agua à los pechos: ferìa tan ancho como el de Sevilla, i corria mui mucho, i à puefta del Sol llegamos à cien Cafas de Indios; i antes que llegafemos, faliò toda la Gente que en ellas havia à refcebirnos, con tanta grita, que era efpanto, i dando en los muslos grandes palmadas: traìan las Calabaças horadadas, con Piedras dentro, que es la cofa de maior fiefta, i no las facan fino à bailar, ò para curar, ni las ofa nadie tomar fino ellos; i dicen, que aquellas Calabaças tiene virtud, i que vienen del Cielo, porque por aquella Tierra no las ai, ni faben donde las aia, fino que las traen los Rios, quando vienen de avenida. Era tanto el miedo, i tubacion que eftos tenian, que por llegar mas prefto los vnos que los otros à tocarnos, nos apretaron tanto, que por poco nos hovieran de matar; i fin dexarnos poner los pies en el fuelo nos llevaron à fus Cafas, i tanto cargaban fobre nofotros, i de tal manera nos apretaban, que nos metimos en las Cafas, que nos tenian hechas, i nofotros no confentimos en ninguna manera que aquella noche hiciefen mas Fiefta con nofotros. Toda aquella noche pafaron entre sì en Areitos, i Bailes: i otra dia de mañana nos traxeron toda la Gente de aquel Pueblo, para que los tocafemos, i fantiguafemos, como haviamos hecho à los otros con quien haviamos eftado. Y defpues de efto hecho, dieron muchas Flechas à las Mugeres del otro Pueblo, que havian venido con las fuias. Otro dia partimos de alli, i toda la Gente del Pueblo fue con nofotros; i como llegamos à otros Indios, fuimos bien refcebidos, como de los pafados, i anfi nos dieron de lo que tenian, i los Venados que aquel dia havian muerto; i entre eftos vimos vna nueva coftumbre, i es, que los que venian à curarfe, los que con nofotros eftaban les tomaban el Arco, i las Flechas, i Çapatos, i Cuentas, fi las traìan, i defpues de haverlas tomado, nos las traìan delante de nofotros para que los curafemos; i curados fe iban mui contentos, diciendo, que eftaban fanos. Afi nos partimos de aquellos, i nos fuimos à otros, de quien fuimos mui bien refcebidos, i nos traxeron fus enfermos, que fantiguandolos decian, que eftaban fanos, i el que no fanaba, creìa que podiamos fanarle; i con lo que los otros que curabamos les decian, hacian tantas Alegrias, i Bailes, que no nos dexaban dormir.

CAP. XXVIII. De otra nueva coftumbre.