Loz. A Dios va quien muere.

Sobrestante. Señora, una palabra.

Loz. Diciendo y andando, que vó de priesa.

Sob. Señora, cuerpo del mundo, ¿por qué no quereis hacer por mí, pues lo puedo yo pagar mejor que nadie?

Loz. Señor, ya lo sé; mas voy agora de priesa, otro dia habrá, que vó á comprar para esta vuestra favorida una cinta napolitana verde, por hacer despecho al cortecero, que ya lo ha dexado.

Sob. ¿Es posible? pues él era el que me quitaba á mí el favor, tomá, y comprá una para ella y otra para vos; y más os pido de merced que os sirvais desta medalla, y hagais que se sirva ella de mí, pues que está sede vacante, que yo, señora Lozana, no seré ingrato á vuestros trabajos.

Loz. Señor, vení á mi casa esta tarde, que ella viene ahí, que ha de pagar un mercader, y allí se trabajará en que se vea vuestro extrato.

Sob. Sea, ansí me encomiendo.

Loz. Si sois comendador, seldo en buen hora, aunque sea de Córdoba.

Comendador. Señora Lozana, ¿por qué no os servis de vuestros esclavos?