Loz. Señor al Burgo do moraba la de los Rios, si la conocistes.

Despens. Señora, sí, esperá un poco y tal seréis vos como ella, mas sobre mí que no compreis vos casa, como ella, de solamente quitar cejas y componer novias; fué muy querida de romanas, ésta fué la que hacia la esponja llena de sangre de pichon para los virgos, esto tenía que no era interesal, y más ganaba por aquello, y fué ella en mejor tiempo que no esta sinsonaderas, que fué en tiempo de Alejandro VI, cuando Roma triunfaba, que habia más putas que frailes en Venecia, y filósofos en Grecia, y médicos en Florencia, y cirujanos en Francia, y maravedís en España, ni estufas en Alemaña, ni tiranos en Italia, ni soldados en campaña, y vos siempre mozo, ¿no la conocistes? pues cualque cosa os costaria, y esta Lozana nos ha olido que ella os enfrenará, á mí fidamani; miralda que allí se está con aquel puto viejo rapaz.

Balij. Si la conozco, me dice el borracho del despensero, yo fuí el que dormió con ella la primera noche que puso casa, y le pagué la casa por tres meses. Por vida de monseñor mio, que juraré que no vi jamas mejores carnes de mujer, y las preguntas que me hizo aquella noche me hicieron desbalixar todos los géneros de puta que en esta tierra habia, y agora creo que ella los sabe mejor por su experiencia.

Badajo. Ésta no hace jamas colada sin sol.


MAMOTRETO XXIX.

Cómo torna su criado, que venga presto, que la esperan una hija puta y su madre vieja.

Loz. ¿A qué tornais, mal-urde? ¿hay cosa nueva?

Ramp. Acabá, vení, que es venida aquella madre.

Loz. Callá, callá, que ya os entiendo, ¿vacía verná, segun Dios la hizo?