Val. Señora, eso fuese y mañana pascua; pues pon tú.
Ramp. Só contento; prestáme, compañero.
Ulíx. ¡Voto á Dios! que no me tomeis por ahí, que no quiero prestar á nadie nada.
Loz. Por mi vida, que le prestes, que yo te los pagaré en la Garza montesina.
Ulíx. Dos julios le daré, que no tengo más.
Loz. Ora juga, que nosotros somos dos y vosotros veinte y cuatro, como jurados de Jaen.
MAMOTRETO XXXI.
Cómo la Lozana soñó que su criado caia en el rio, y otro dia lo llevaron en prision.
Loz. Agora me libre Dios del diablo, con este soñar que yo tengo, y si supiese con qué quitármelo, me lo quitaria; queria saber cualque encantamiento para que no me viniesen estos sobresaltos que queria haber dado cuanto tengo por no haber soñado lo que soñé esta noche; el remedio sería que no durmiese descubierta ni sobre el lado izquierdo, y dicen que cuando está el estómago vacío, que entónces el hombre sueña, y sí ansí es, lo que yo soñé no será verdad; mas muchas veces he yo soñado, y siempre ha salido verdad, y por eso estó en sospecha que no sea como la otra vez, que soñé que se me caian los dientes y moví otro dia. Y vos, cuando os metistes debaxo de mí, qué soñabades que vuestros enemigos os querian matar, ¿no vistes lo que me vino á mí aquel dia? que me querian saltear los porquerones de Torre Sabela, cuando lo del tributo, que la señora Apuleya, por reir ella y verme bravear, lo hizo. Esto que soñé no querria que fuese verdad, mirá, no vais en todo hoy al rio, no se me ensuelva el sueño.