Ramp. Yo soñaba que venía uno, y que me daba de zapatazos, y yo determinaba de matallo, y desperté.

Loz. Mirá, por eso solo meteré vuestra espada do no la halleis, que no quiero que me amancilleis, si solamente vos tuviésedes tiento y hiriésedes á uno ó á dos, no se me daria nada, que dineros y favor no faltarian, mas como comenzais, pensais que estais en la Rota de Ravena, y por el sacrosanto saco de Florencia, que si no os enmendais de tanta bravura, ¿como hago yo por no besar las manos á ruines? que más quiero que me hayan menester ellos á mí que no yo á ellos; quiero vivir de mi sudor, y no me empaché jamas con casadas ni con virgos, ni quise vender mozas, ni llevar mensaje á quien no supiese yo cierto que era puta, ni me soy metida entre hombres casados, para que sus mujeres me hagan desplacer, sino de mi oficio me quiero vivir; mirá, cuando vine en Roma, de todos los modos de vivir que habia me quise informar, y no supe lo que sé agora, que si como me entremetí entre cortesanas, me entremetiera con romanas, mejor gallo me cantára que no me canta, como hizo la de los Rios, que fué aquí en Roma peor que Celestina, y andaba á la romanesca vestida con baticulo, y entraba por todo, y el hábito la hacia licenciada, y manaba en oro, y lo que le enviaban las romanas valia más que cuanto yo gano; cuándo grano ó leña, cuando tela, cuando vino la bota entera, mas como yo no miré en ello, comencé á entrar en casas de cortesanas, y si agora entro en casa de alguna romana, tiénelo por vituperio, no porque no me hayan munchas menester, y porque só tan conocida me llaman secretamente; andá vos, comprá eso que os dixe anoche, y mirá no os engañen, que yo me voy á la judería á hablar á Trigo, por ver la mula que parió, que cualque pronóstico es parir una mula en casa de un cardenal.

Olivero. A vos, mancebo; ¿qué hace la señora Lozana?

Ramp. Señor, quiere ir fuera.

Comp. ¿Y vos, dó is?

Ramp. A comprar ciertas berengenas para hacer una pimentada.

Oliv. Pues no sea burla, que no seamos todos en ella.

Ramp. Andad acá, y compradme vos las especias y los huevos, y vení á tiempo, que yo sé que os placerán, veislas allí buenas; ¿cuántas das?

Oliv. Cómpralas todas.

Ramp. Cuanto voy de tuti.