Loz. Señor, mi criado, que me mete en estos pleitos.

Pol. ¿En qué, señora mia?

Loz. Que lo quieren ahorcar por castigador de bellacos.

Pol. Pues no fatigueis, que yo os puedo informar mejor lo que sentí decir delante de Su Santidad.

Loz. ¿Y qué, señor, por mi vida? que soy yo toda vuestra, y os haré cavalgar de balde putas honestas.

Pol. Soy contento; el arzobispo, y el abad, y el capitan que envió la señora Julia demandaban al senador de merced vuestro criado, y que no lo ahorcasen, ya su excelencia era contento que fuese en galera, y mandó llamar al Barrachelo, y se quiso informar de lo que habia hecho, si merecia ser ahorcado: el Barrachelo se rió, su excelencia dixo, ¿pues qué hizo? dixo el Barrachelo que estando comprando merenzane ó berengenas, hurtó cuatro, y ansí todos se rieron, y su excelencia mandó que luégo lo sacasen, por eso no esteis de mala voluntad.

Loz. Señor, ¡guay de quién poco puede! si yo me hallára allí, por la leche que mamé, que al Barrachelo yo le hiciera que mirára con quién vivia mi criado; soy vuestra, perdóneme que quiero ir á mi casa, y si es venido mi criado, enviallo he al Barrachelo que lo bese en el tranchallo él y sus zaphos.


MAMOTRETO XXXIII.

Cómo la Lozana vido venir á su criado, y fueron á casa, y cayó él en una privada por más señas.