Loz. Dénle unas pasas para que se le quite el hipar, no se ahogue.
Mozos. Guay dél si comiera más, Dios quiso que no fué sino un bocado.
Orop. No será nada.
Loz. Señora, no querria que le quebrase en ciciones, porque su padre las tuvo siete años, de una vez que lo gustó.
Tal. ¡Amarga de tí, Guadalajara! Señora Lozana, no es nada, que lleva la cresta hinchada.
Loz. Hijo mio, ¿tocino comes? guay de mi casa, no te me ahogues.
Tal. ¡Quemado sea el venerable tocino!
MAMOTRETO XXXV.
Cómo yendo en casa de otra cortesana vino su criado, y lo hizo vestir entre sus conocidos.