Loz. ¿Qué quereis? ¿por dineros venis? pues tan blanco el ojo caminá, ¿no os dí ayer tres julios? ¿ya los gastastes? ¿so yo vuestra puta? andá, tornaos á casa.
Oropesa. Señora Lozana, llamaldo, que yo le daré dineros que expenda, vén acá, Jacómina, va, saca diez julios, y dáselos que coma, que su ama aquí se estará esta semana, y dale á comer, no se vaya. Vén acá, Rampin, va, come allí con aquellos mozos, duelos te vengan, vosotros no llamaréis á nadie por comer y reventar.
Mozos. Señora, venga, que él de casa es; vén acá, come, pues que veniste tarde, que milagro fué quedar este bocado del jamon, corta y come, y beberás.
Ramp. Ya he comido, no quiero sino beber.
Tal. Pues, cuerpo de tal contigo, ¿en ayunas quieres beber, como bestia? Señora Lozana, mandalde que coma, que ha vergüenza.
Loz. Come presto un bocado, y despacha el cuerpo de la salud.
Tal. ¿Qué esperas? come, pese á tal con quien te parió, ¿piensas que te tenemos de rogar? ves ahí vino en esa taza de plata, paso, paso, ¿qué diablos has? ¡oh, pese á tal contigo! ¿y las tripas echas? sal allá, que no es atriaca, ved aquí, oh cuerpo de Dios con quien te bautizó, que no te ahogó por grande que fueras, y ¿no te podias apartar? sino manteles y platos y tazas todo lo llenó este vuestro criado, cara de repelon trasnochado.
Loz. ¿Qué es esto de que reviesa? algo vido sucio, que él tiene el estómago liviano.
Tal. ¿Qué es eso que echa? ¿son lombrices?
Mozos. Agora, mi padre, son los bofes en sentir el tocino.