Loz. ¿Y de cuándo acá no os quiere ver? que no dice ella eso, que si eso fuera, no me rogára ella á mí que fuese con ella disimulada á dar de chapinazos á la otra con quien os habeis envuelto, mas no con mi consejo, que para eso no me llama vuestra merced á mí, porque hay diferencia della á la señora Virgilia, y mirá, señor, ésa es puta salida, que en toda su casa no hay alhaja que pueda decir por esta gracia de Dios, que todo está empeñado y se lo come la usura, que Trigo me lo dixo: quiere vuestra merced poner una alcatraza con aquélla, que su gracia y su reposo y su casa lleva, y su saber basta para hacer tornar locos á los sabios, y si vuestra merced dará la devisa á mi mozo, será menester que yo me empeñe para dalle jubon de la misma devisa.
Sust. Andá, señora Lozana, que no suelo yo dar devisa que no dé todo; en esto verá que no la tengo olvidada á mi señora Virgilia, que voto á Dios, que mejor sé lo que tengo en ella, que no lo que tengo en mi casa. Veis, aquí viene el malogrado de vuestro criado con capa, parece al superbio de Perusa, que á nadie estima; quédese él aquí, y vaya vuestra merced buen viaje.
Loz. ¡Cuántas maneras hay en vosotros los hombres por sujetar á las sujetas, y matar á quien muere! allá esperaré al señor mi criado, por ver cómo le dice la librea de la señora Virgilia.
MAMOTRETO XXXVI.
Cómo un caballero iba con un embaxador napolitano travestidos, y vieron de léxos á la Lozana, y se la dió á conocer el caballero al embaxador.
Caballero. Monseñor, ¿ve vuestra señoría aquella mujer que llama allí?
Embaxador. Sí.
Cab. Corramos y tomémosla en medio, y gozará vuestra señoría la más excelente mujer que jamas vido, para que tenga vuestra señoría que contar si la goza por entero, y si toma conosciencia con ella, no habrá menester otro solacio, ni quien le diga mejor cuantas hermosas hay, y cada una que es hermosa, que tiene el mejor ver y judicar que jamas se vido, porque bebió y pasó el rio de Nilo, y conoce sin espejo, porque ella lo es, y como las tiene en plática, sabe cada una en qué puede ser loada, y es muy universal en todas las otras cosas que para esto de amores se requieren, y mírela en tal ojo que para la condicion de vuestra señoría es una perla, desta se puede muy bien decir: Mulier que fuit in urbe habens septem mecanicas artes. Pues á las liberales jamas le faltó retórica ni lógica para responder á quien las estudió, el mirable ingenio que tiene da que hacer á los que la oyen. Monseñor, vamos desta parte, esperemos á ver si me conoce.
Embax. Al cuerpo de mí esta dona yo la vi en Bancos que parlaba, muy dulce y con audacia, que parecia un Séneca.