Embax. Me parece que es astuta, que cierto ha de la sierpe é de la paloma. Esta mujer sin lágrimas parará más insidias que todas las mujeres con lágrimas; por vida del visorey, que mañana coma comigo, que yo le quiero dar un brial.

Cab. Mírela vuestra señoría á la ventana, no hay tal Lozana en el mundo, ya abre, veamos qué dice, cabecea que entremos, donde ni fierro ni fuego á la virtud empece.

Embax. Qua piu bella la madre que la filla.

Cab. Monseñor, ésta es cárcel de amor; aquí idolatró Calixto, aquí no se estima Melibea, aquí poco vale Celestina.


MAMOTRETO XXXVII.

Cómo de allí se despidió la Lozana, y se fué en casa de un hidalgo que la buscaba, y estando solos se lo hizo porque diese fe á otra que lo sabía hacer.

Loz. Señores, no hay más que hacer, la prision es segurísima, la prisionera piadosa, la libertad no se compra, la sujecion aquí se estima, porque hay merecimiento para todo, vuestra señoría sea muy bien venido, y vuestra merced me tenga la promesa, que esta tarde, irá mi criado á su posada, y si vuestra merced manda que le lleve una prenda de oro ó una toca tunici, la llevará, porque yo no falte de mi palabra, que prometí por todo hoy, á este señor yo lo visitaré.

Cab. Señora Lozana, no envieis prenda, que entre vos y mí no se pueden perder sino los barriles; enviá, como os dixe, y no cureis de más, y mirá que quiere su señoría que mañana vengais á verlo.

Loz. Beso sus manos y vuestros piés, mas mañana no podrá ser, porque tengo mi guarnelo lavado, y no tengo qué me vestir.