Cab. No cureis, que su señoría os quiere vestir á su modo y al vuestro, veni ansí como estais, que os convida á comer, y no haga esperar, que su señoría come de mañana.

Loz. Por la luz de Dios, no estuviese sin besar tal cara como ésa, aunque supiese enojar á quien lo ve.

Angelina. Ansí, Lozana, no cureis, andá, dexaldo, que me enojaré, aunque su merced no me quiere ver.

Cab. Señora, deseoso yo servir, por tanto le suplico que á monseñor mio le muestre su casa y sus joyas, porque su señoría tiene muchas y buenas, que puede servir á vuestra merced; señora Lozana, mañana no se os olvide de venir.

Loz. No sé si se me olvidará, que soy desmemoriada despues que moví, que si tengo de hacer una cosa es menester ponerme una señal en el dedo.

Cab. Pues vení acá, tomá este anillo, y mirá que es un esmeralda, no se os caiga.

Loz. Sus manos beso, que más la estimo que si me la diera la señora Angelina dada.

Ang. Andá, que os la dó, y traelda por mi amor.

Loz. No se esperaba ménos desa cara de luna llena; ay, señora Angelina, míreme, que parezco obispo, por vida de vuestra merced y mia, que no estoy más aquí, vén á cerrar, Matehuelo, que me esperan allí aquellos mozos del desposado de Hornachuelos, que no hay quien lo quiera, y él porfiar y con todas se casa, y ninguna sirve de buena tinta.

Matehuelo. Cerrar y abriros, todo á un tiempo.