Loz. No, no, que ya no quiero ser boba, si no me promete dos julios cada hora.

Marz. Vení, que es contento, porque más mereceis, máxime si le socorreis, que está amorado.

Loz. ¿Y de quién? catá que me corro si de otra se enamoró, mas como todo es viento su amor, yo huelgo que ame y no sea amado.

Marz. ¿Cómo, señora Lozana, y quién es aquel que ama y no es amado?

Loz. ¿Quién? su merced.

Marz. ¿Y por qué?

Loz. Eso yo me lo sé, no lo diré sino á su merced solo.

Marz. Pues ya me voy, vuestras cien monedas agora, Dios lo dixo.

Loz. Andá, que ya no es el tiempo de Mari-Castaña.

Patron. Dexá decir, señora Lozana, que no tienen respeto á nadie, entendamos en otro: yo muero por la señora Angelina, y le daré seis ducados cada mes, y no quiero sino dos noches cada semana, ved vos si merece más, y por lo que vos dixéredes me regiré.