Guard. Eso del pagar, mal pecado, nunca acabó, porque cuando era mozo pagaba por entrar, y agora por salir.

Loz. Viva vuestra merced muchos años, que tiene del peribon; por eso dadme un alfiler, que yo os quiero sacar diez aradores.

Alc. Pues sacá, que por cada uno os daré un grueso.

Loz. Ya sé que vuestra merced lo tiene grueso, que á su puta beata lo oí, que le metiades las paredes adentro, dámelo de argento.

Alc. Por vida de mi amiga, que si yo los hubiese de comprar, que diese un ducado por cada uno, que uno que retuve me costó más de ciento.

Loz. Sofa sería ése, no hace para mí, quiérome ir con mi honra.

Alc. Vení acá, traidora, sacáme uno no más de la palma.

Loz. No sé sacar de la palma ni del codo.

Guard. ¿Y de la punta de la picarazada?

Loz. De ahí sí, buscallo, mas no hallarlo.