Aur. Voto á Dios, que si los tuviera que os los diera, mas dexé la bolsa en casa por no perder, y tambien porque se me quebraron los cerraderos, mas sed cierta que eso y más os dexaré en mi testamento.

Loz. ¿Cuándo? soy vuestra sin eso y con eso, véngase á mi casa esta noche y jugarémos castañas, y probará mi vino, que raspa; sea á cená, y haré una cazuela de pexe, que dicen que venden unas azedias frescas vivas, y no tengo quien me vaya por ellas y por un cardo.

Aur. Pues yo enviaré á mi mozo esta tarde con todo.

Loz. Vuestra merced será muy bien venido; nunca me encuentra Dios sino con míseros lacerados, él caerá, que para la luz de Dios, que bobo y hidalgo es.

Guardian. ¿Qué se dice, señora Lozana? ¿dó buena?

Loz. Señor, á mi casa.

Guard. Llegaos aquí al sol, y sacáme un arador, y contáme cómo os va con los galanes deste tiempo, que no hay tantos bobos como en mis tiempos, y ellas creo que tambien se retiran.

Loz. ¿Y cómo? si bien supiese vuestra merced, no hay puta que valga un maravedí, ni dé de comer á un gato, y ellos, como no hay saco de Génova, no tienen sino el maullar, y los que algo tienen piensan que les ha de faltar para comer, y á las veces sería mejor hoder poco que comer muncho, cuantos he visto enfermos de los riñones por miseria de no expender, y otros que piensan que por cesar han de vivir, mas es al contrario, que semel in setimana no hizo mal á nadie.

Alcaide. Por mi vida, señora Lozana, que yo semel in mense y bis in anno.

Loz. Andá ya, que ya lo sé, que vuestra merced hace como viejo y paga como mozo.