MAMOTRETO LII.

Cómo la Lozana encontró, ántes que entrase en su casa, con un vagamundo, llamado Sagüeso, el cual tenía por oficio jugar y cabalgar de balde, y dice:

Sagüeso. Si como yo tengo á Celidonia la del vulgo de mi mano, tuviese á esta traidora colmena de putas, yo sería duque del todo, mas aquel acemilon de su criado es causa que pierda yo y otros tales el susidio desta alcatara de putas y alcancía de bobas y alambique de cortesanas. Juro á Dios que la tengo de hacer dar á los leones, que quiero decir que Celidonia sabe más que no ella, y es más rica y vale más, aunque no es maestra de enxambres.

Loz. ¿Dónde is vos por aquí? ¿hay algo que malsinar ó que baratar? ya es muerto el duque Valentin, que mantenia los haraganes y vagamundos.

Sag. Señora Lozana, siempre lo tovistes de decir lo que quereis; es porque demostrais el amor que teneis á los vuestros servidores, máxime á quien os desea servir hasta la muerte. Vengo, que me arrastran estas cejas.

Loz. Agora te creo ménos, yo deseo ver dos cosas en Roma ántes que muera, y la una es que los amigos fuesen amigos en la prosperidad y en la adversidad, y la otra, que la caridad sea exercitada, y no oficiada, porque, como veis, va en oficio y no en exercicio, y nunca se ve sino escrita ó pintada, ó por oidas.

Sag. En eso y en todo teneis razon; mas ya me parece que la señora Celidonia os sobrepuja casi en el todo, porque en el vulgo no hay casa tan frecuentada como la suya, y está rica, que no sabe lo que tiene, que ayer solamente, porque hizo vender un sueño á uno, le dieron de corretaje cuatro ducados.

Loz. ¿Sabes con que me consuelo? con lo que dixo Rampin, mi criado, que en dinero y en riquezas me pueden llevar, mas no en linaje ni en sangre.

Sag. Voto á mí, que teneis razon; mas para saber lo cierto, será menester sangrar á todas dos, para ver cuál es mejor sangre, pero una cosa veo, que tiene gran fama, que dicen que no es nacida ni nacerá quien se la pueda comparar á la Celidonia, porque Celestina la sacó de pila.

Loz. Deso me querria yo reir, de la puta cari-acuchillada en la cuna, que no me fuese á mí tributaria la puta vieja otogenaria; será menester hacer con ella como hicieron los romanos con el pópulo de Hierusalem.